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El proceso participativo sobre el proyecto del Decreto de Biometano en Castilla La Mancha : Un fiasco esperado y otro tiro en el pie para la sostenibilidad

El proceso participativo sobre el proyecto del Decreto de Biometano en Castilla La Mancha : Un fiasco esperado y otro tiro en el pie para la sostenibilidad

domingo 25 de octubre de 2026, 20:19h
Ya han salido los resultados finales del proceso de participación pública en el decreto de biometano. Junto a la convocatoria, se pueden encontrar dos archivos : el primero , un PDF, consiste en un “informe final del proceso participativo sobre el proyecto de decreto por el que se establecen las condiciones para la gestión de los residuos orgánicos mediante su transformación en biometano” en él podemos encontrar datos sobre la cantidad y tipo de participación en el proceso, características de los participantes, así como una relación de otras entidades que han intervenido con sus aportaciones y alegaciones. Y el segundo , un Excel infumable con todas las aportaciones en una columna y en otra consideraciones genéricas por parte de la consejería acerca de si “ se acepta parcialmente” o “no se acepta” lo aportado, sin que sepamos exactamente que es lo aceptado o no.

Nuestra experiencia de relación con la Consejería de Desarrollo Sostenible es ya amplia a través de nuestro cuestionamiento de muchos y diferentes procesos regulatorios y reuniones de análisis y por ello , aunque por responsabilidad ciudadana solemos intervenir en todos aquellos que podemos, nunca esperamos demasiado porque es la mejor vía de no resultar defraudados.

Lo que observamos sistemáticamente es que defendemos criterios radicalmente distintos desde posiciones bastante lejanas. Una y otra vez, la administración regional prima el discurso empresarial como motor de riqueza y empleo y como solución a todos los males que aquejan nuestra región, sean despoblación u incendios forestales, lo cual es algo lógico si tenemos en cuenta la vigencia plena del modelo de economía liberal en que el estado, poco a poco se convierte únicamente en garante de los intereses de las empresas en detrimento de los ciudadanos.

La Junta de Comunidades siempre intenta hacernos comulgar con las ruedas de molino que consisten en que las inversiones supongan mayor riqueza para la población y mayor bienestar cuando lo obvio es que esto no es así. Los inversores buscan ante todo rentabilidad de sus inversiones y el resto les importa un capsicum anuum ( vulgarmente pimiento). Para que estas inversiones resulten rentables, y de acuerdo con las reglas del capital, los gastos deben de ser mínimos, tanto en material como en mano de obra, y los devengos máximos. Esto último supone mantener lo más altas posible las cifras de consumo de cualquier bien.

Pues bien, con el tema del biometano sucede exactamente lo relatado anteriormente, pero llevado a extremos que causan auténtica risa.

Resulta que la administración regional , “de repente” descubre que en la región se generan 15 millones de toneladas de residuos, la mayor parte de ellos procedentes de la agroganadería intensiva y no se cuestiona para nada como es posible que los grandes actores de la agroindustria que operan en la región, en realidad pocos comparados con la población dedicada a las actividades agrícolas, generen tal cantidad de porquería. Lo lógico es que estos residuos no existieran, tal y como marca la ley de residuos y suelos contaminados. Cualquier empresa que en su actividad está generando residuos es la única responsable de su tratamiento, ya que dicha actividad le está reportando dividendos.

Pero mira tú por dónde, esto no es así, mientras los beneficios se los llevan las grandes empresas de agricultura intensiva así como las grandes cárnicas e integradoras, los costes se están socializando en forma de contaminación de tierras, aguas y aire. Para esto también han encontrado una solución , se crean infinidad de empresas de gestión de residuos que son, las que a cambio de un jugoso estipendio, se van a hacer cargo de hacerlos desaparecer. El cómo se hacen desaparecer es otro de los misterios de la santísima trinidad, pero tenemos algunas pistas: lodos de depuradoras que aparecen por algunas parcelas agrícolas sin cumplir ni de lejos los parámetros exigidos por la ley pero con los certificados en regla para poder contaminar los campos en forma de “valorización agrícola” o como , tal y como denuncia ecologistas en Acción, vemos camiones de residuos verter directamente en las celdas del vertedero de Almonacid sin el obligatorio paso por las cadenas de recuperación. O como llegan camiones de residuos peligrosos procedentes ilegalmente de Francia para beneficiarse de costos de tratamiento más baratos.

Pues bien, esta misma administración que consiente e incluso fomenta con su inoperancia estas prácticas, esta misma que permite que prolifere una industria contaminante como la del porcino antes de saber siquiera lo que hará con los purines que genera. Esta misma administración que otorga autorizaciones ambientales a granjas avícolas de un millón de gallinas de puesta. Esta misma, ahora se pone el traje de preocupación ambiental y lanza aquella famosa frase de Mercedes Gómez de “ tenemos que tratar los 15 millones de toneladas de residuos para no dañar el medio ambiente, generar un valor añadido y fomentar la economía circular”.

El tufo de la frase es evidente viniendo de quien viene y representando a quien en realidad representa.

Sostener sin sonrojarse que el motivo detrás del impulso al biometano es la necesidad de tratar bien los residuos o la de descarbonizar la economía es tomarnos a los ciudadanos de a pie por tontos integrales, sobre todo a tenor de todo lo que hemos visto hasta ahora.

Nuestra crítica fundamental primero al plan regional y posteriormente al decreto no era ni de tecnología, ni de eficiencia, ni de contaminación, ni de salud ( todo ello puede existir y existirá si se sobredimensionan plantas) nuestra crítica siempre ha sido el modelo, porque el modelo que se desarrolle es el que va a definir los objetivos que se van a alcanzar y a quienes o a qué se quiere beneficiar.

Aquí, como en general en todo nuestro sistema sucede que los intereses de los ciudadanos y del medio ambiente nunca coinciden con los de los especuladores ni de las empresas que lo único que buscan es lucro, acumulación y reducción de costos operativos para satisfacer a sus inversores.

Precisamente por esta no coincidencia de intereses y ese desinterés evidente por las cuestiones ambientales, nunca se priman los intereses democráticos de una distribución justa de la riqueza y un respeto a una tierra que es de todos y no sólo de unos cuantos.

Hemos visto como en lugar de fomentar un modelo de autoconsumo, este se penalizaba y se facilitaba legislativa y económicamente la proliferación de grandes complejos eólicos o fotovoltaicos, como se cedían a las exigencias de las grandes empresas energéticas y se alargaban la vida útil a nucleares, como se dejaba operar libremente al mercado en cuestiones claves como la soberanía alimentaria y energética. Así se desarrollan proyectos inviables y demenciales de hidrógeno verde en Chinchilla y Villarobledo en competencia con los recursos hídricos de la agricultura.

Con el biometano sabíamos que iba a ser más de lo mismo, todo se estaba y se está haciendo a espaldas de los ciudadanos y de sus intereses. Eso sí, con el necesario disfraz de la participación pública, al igual que se ha hecho con Puy du Fou, Toro verde, el parque de los palancares y tantas y tantas cosas.

En el caso del biometano, la Junta no contaba con la fuerza de movilización de las innumerables plataformas que manifestaron su oposición radical a convertir sus territorios en territorios de sacrificio, ya bastante castigados con renovables, ganadería industrial y agricultura intensiva agotadora de recursos hídricos. Y esta falta de previsión debida a una soberbia sin límites , le dio en los morros obligándola a renunciar a un plan que había surgido con la polémica de su encargo a una empresa del sector.

Con el biometano existía un modelo viable, democrático, de muy bajo impacto y que tenía que ver con la economía circular, la de verdad, no la de hacer circular el dinero. Ejemplos los tenemos por doquier, y son modelos que benefician la agricultura, la ganadería, las comunidades locales en Francia, Alemania, Suiza. Pero como beneficiar a las pequeñas comunidades y al medio ambiente está reñido con el negocio especulativo que rodea todo lo que tiene que ver con la energía, la Junta de Comunidades ( y el resto del estado y de Europa) tienen que rendir pleitesía al color del dinero y condenarnos a todos a algo que no hemos elegido y que viene totalmente impuesto desde arriba.

Cuestionamos en su momento un borrador de decreto que ahondaba en los mismos vicios que el plan regional con concesiones mínimas en forma de la aprobación de los consistorios o de una cierta ampliación de distancia o de la obligación de cubrición de las balsas.

Nos temíamos lo peor tras un proceso participativo en el que las gasistas, esta vez ya prevenidas, han entrado a saco.

Y cuando revisamos que asuntos se han modificado, los cuáles cita de una manera muy general y hasta que no salga de nuevo el borrador no sabremos realmente el alcance, pues nos encontramos con cosas como:
  • Si se había establecido una restricción de 15 kms como máximo de procedencia de sustratos de otras comunidades, esto se suprime y podrán venir de dónde les de la real gana ( proximidad lo llaman)
  • Lo del límite de 35 km y la procedencia local del 80% de los residuos se suprime “parcialmente” ya que se condiciona a la huella de carbono y a los juegos malabares que se pueden hacer con ella.
  • Se reafirma en que las inspecciones de las plantas las puedan realizar “entidades colaboradoras de la administración” en lo que es una privatización de la función inspectora que equivale a lo que está sucediendo con los análisis de los lodos de depuradoras, que se dejan en manos de empresas privadas supeditadas a las depuradoras.
  • Los datos abiertos a disposición de la población se supeditan eufemísticamente a la “viabilidad técnica”
  • La transparencia ambiental también se supedita a la protección de datos y al secreto empresarial ( como cuando la planta de balsa de Ves se negó durante dos años a darnos los datos de procedencia de sus sustratos)
  • Un número indefinido de nuevas sorpresas por venir.

Como se puede ver , dónde dije digo, ahora digo Diego. Nada nuevo bajo el sol, lo que se prometía como una normativa garantista y novedosa no es sino un lavado de cara para meternos con calzador un modelo de biometano que ahondará en el desastre ambiental y será otra oportunidad perdida para la sostenibilidad y otro modelo agroganadero que sea viable a largo plazo. ( el actual no lo es y estamos pagando las consecuencias).

Estaba claro que con 7 plantas autorizadas ya, de las cuáles 5 están construidas y 64 en diferentes fases de tramitación, a estas alturas no podíamos esperar que renunciaran a su propia naturaleza.

Toni Jorge. Stop Ganadería Industrial
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