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Cogolludo volvió a celebrar sus tradicionales fiestas de San Isidro Labrador reivindicando el valor del mundo rural y de la agricultura
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Cogolludo volvió a celebrar sus tradicionales fiestas de San Isidro Labrador reivindicando el valor del mundo rural y de la agricultura

La villa serrana, donde el 15 de mayo es fiesta local, mantuvo vivas sus costumbres más ligadas al campo con la luminaria, la procesión y la bendición de los campos en honor al patrón de los agricultores.

sábado 16 de mayo de 2026, 12:17h

GALERÍA CELEBRACIÓN SAN ISIDRO LABRADOR

Cogolludo. 15 de mayo de 2026. Cogolludo volvió a celebrar este jueves y viernes una de las tradiciones más arraigadas y representativas de la villa serrana con motivo de la festividad de San Isidro Labrador, patrón de los agricultores y jornada festiva local en el municipio, en unas celebraciones marcadas por la convivencia vecinal, las costumbres populares y también por una reflexión colectiva sobre el presente y el futuro del mundo rural.

La celebración, organizada por la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Cogolludo, en colaboración con la Parroquia y el Ayuntamiento, reunió a numerosos vecinos y familias en torno a los actos religiosos y populares celebrados en la ermita del Santo y en distintos espacios de la localidad.

Aunque no existe una referencia documental precisa sobre el origen de la fiesta, distintos estudios históricos apuntan a la existencia de una antigua Hermandad de Labradores encargada durante siglos de sostener esta celebración vinculada al patrón de los agricultores.

Las actividades comenzaron en la tarde del día 14 con la misa de vísperas y las flores a María en la ermita de San Isidro, situada en el inicio del camino de Aleas, uno de los enclaves más reconocibles del paisaje agrícola cogolludense, y balconada natural sobre los campos de cereal que rodean la villa.

La actual ermita estuvo antiguamente dedicada a San Sebastián y fue levantada en el siglo XVII por fray Francisco de Cogolludo. Desde entonces quedó ligada definitivamente al culto de San Isidro y a las celebraciones agrícolas de la localidad, convirtiéndose en uno de los espacios más simbólicos para agricultores y ganaderos.

Tras los actos religiosos, vecinos y asistentes compartieron limonada y aperitivos en el entorno del templo, en una tarde marcada por el ambiente familiar y la amenaza constante de lluvia sobre la Sierra Norte. Un agua que, por otra parte, deja este año campos de un verde intenso.

Ya por la noche, la Plaza Mayor volvió a iluminarse con la tradicional luminaria de San Isidro, una de las estampas más características de estas fiestas. La gran hoguera volvió a encenderse junto al Palacio Ducal y al mayo plantado en la plaza, mientras los asistentes compartían cena, conversación y productos tradicionales alrededor del fuego, en una escena que volvió a unir costumbre, identidad popular y convivencia vecinal, de la mano de los agricultores. Ellos son quienes acercan la leña y cocinan para el pueblo.

Procesión y bendición de los campos

La jornada principal de la festividad se celebró este viernes 15 de mayo con la misa solemne oficiada por el párroco Mauricio Muela en la ermita de San Isidro y la posterior procesión del Santo por el camino de Aleas.

La imagen de San Isidro recorrió el entorno agrícola de la localidad acompañada por vecinos, agricultores y familias, portando las tradicionales espigas de trigo y su simbólica yunta de bueyes, en una manifestación profundamente ligada al carácter agrícola de Cogolludo y a la petición de buenas cosechas.

La procesión discurrió por el camino de Aleas hasta el lugar habitual de la bendición de los campos, en el paraje de los altos de Carrabeleña, donde el párroco bendijo los cuatro puntos cardinales, rogando por la protección de las cosechas y del trabajo agrícola.

Posteriormente, la comitiva regresó nuevamente hasta la ermita, donde se realizaron las tradicionales tres vueltas en honor a la Santísima Trinidad antes de concluir los actos religiosos con la subasta de brazos y ofrendas.

La celebración continuó después en la pradera del Santo, con limonada, aperitivos y ambiente festivo entre vecinos y familias, en una mañana ventosa y con el paisaje especialmente verde tras las lluvias de esta primavera.

Más allá de la tradición

El alcalde de Cogolludo, Juan Alfonso Fraguas, reivindica, con motivo de la celebración del patrón de los agricultores, el papel esencial que sigue desempeñando la agricultura en el medio rural y reflexionar sobre la necesidad de apoyar a quienes mantienen vivo el territorio. “El 90% del territorio de Cogolludo tiene un uso agrícola, ganadero o forestal. La agricultura sigue siendo fundamental para entender nuestro paisaje, nuestras tradiciones y nuestra forma de vida”, señaló el regidor.

Fraguas reconoció que el peso económico directo del sector ha disminuido debido a la mecanización y a la reducción de población ligada al campo, aunque defendió que sigue siendo “la raíz de nuestra cultura, de nuestra gastronomía y de buena parte de la identidad del medio rural”.

El alcalde insistió especialmente en la importancia de apoyar a los productores locales desde el consumo cotidiano. “La sartén por el mango la tiene el consumidor”, afirmó. “Cuando vamos al supermercado decidimos qué modelo agrícola queremos apoyar. Tenemos que ser consumidores más exigentes y conscientes de que detrás de cada producto hay agricultores, pueblos y territorio”.

El regidor relacionó además esa defensa del producto local con iniciativas impulsadas en Cogolludo en los últimos años, como las jornadas 'Equinoccio en La Plazuela' o la entrega de Premios “Raíz Culinaria”, donde productores y restauradores trabajan conjuntamente para poner en valor las materias primas de la comarca.

“Los restaurantes son el gran escaparate de nuestros productos”, explicó Fraguas. “La carne, los cereales, la vid, la huerta o los productos de nuestra tierra adquieren un enorme valor añadido cuando se transforman gastronómicamente y llegan al visitante desde la calidad y desde la identidad del territorio”.

El alcalde destacó también la importancia de acercar el campo y la producción agrícola a las nuevas generaciones, permitiendo que niños y visitantes conozcan cómo se produce aquello que finalmente consumen. “Muchas veces vemos el producto terminado en el supermercado, pero olvidamos todo el trabajo, el conocimiento y el esfuerzo que hay detrás”.

Fraguas señaló además que uno de los grandes retos y oportunidades para el futuro agrícola de Cogolludo pasa por el desarrollo del regadío actualmente en ejecución en parte del término municipal. “Hasta ahora nuestro sistema productivo ha sido fundamentalmente de secano, con cultivos tradicionales como trigo, cebada o girasol. Pero esperamos que en pocos años el nuevo regadío permita a los agricultores tener la opción de diversificar producciones y experimentar con otros cultivos que hagan más rentables las explotaciones agrícolas”, explicó.

El alcalde defendió que la combinación entre producción local de calidad, transformación gastronómica y modernización agrícola permite mirar al futuro “con cierto optimismo” para el sector en la Sierra Norte.

“Las zonas donde existe regadío han conseguido hacer rentables las explotaciones agrícolas y eso es fundamental para fijar población y generar oportunidades”, señaló, poniendo como ejemplo zonas próximas de la comarca, donde el modelo ya funciona con resultados positivos, como en la Zona Regable del Bornova. El regidor reivindicó además el potencial del medio rural como espacio de vida y de futuro, especialmente en municipios próximos a corredores industriales y urbanos como Cogolludo. “Soy un ruralista convencido”, afirmó. “Vivo y desarrollo mi actividad en el medio rural y estoy contentísimo de hacerlo aquí. Tenemos calidad de vida, aire limpio y cada vez mejores servicios. Si seguimos mejorando cuestiones como telecomunicaciones, energía, transporte, vivienda y las oportunidades laborales, merece la pena asentarse en nuestros pueblos”.

En este sentido, Fraguas destacó que la cercanía de Cogolludo a zonas industriales y urbanas está permitiendo que muchas familias jóvenes puedan mantener su proyecto de vida en el entorno rural sin renunciar a oportunidades laborales. “La apertura de la Escuela Infantil de 0 a 3 años que complementa a los ciclos de Infantil y Primaria ya existentes, hacen que cada vez más gente puede vivir aquí y desplazarse a trabajar. Eso nos está ayudando a frenar la despoblación y, poco a poco, incluso a cambiar esa tendencia”, concluyó.

La festividad de San Isidro volvió así a demostrar en Cogolludo que las tradiciones populares siguen siendo también una oportunidad para reflexionar sobre el presente y el futuro del medio rural, de la agricultura y de quienes mantienen vivo el territorio desde generaciones atrás.

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