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La Escuela Taurina de Guadalajara tiene motivos para mirar con ilusión a su cantera
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La Escuela Taurina de Guadalajara tiene motivos para mirar con ilusión a su cantera

Izan Alonso y Pablo Torres salieron a hombros tras una tarde en la que los alumnos de Guadalajara dejaron una magnífica imagen con su clase práctica en el Coso de las Cruces.

miércoles 16 de septiembre de 2026, 17:38h
La cantera volvió a tomar el protagonismo en la plaza de toros de Guadalajara con una clase práctica en la que los jóvenes valores pudieron mostrar sus condiciones ante el público alcarreño. Una tarde marcada por la ilusión, la entrega y, especialmente, por el buen hacer de los alumnos de la “Escuela Taurina de Guadalajara”, que dejaron algunos de los momentos más destacados del festejo.

Abrió la tarde El Exquisito, de la Escuela Taurina de Triana, que realizó un breve y exquisito recibo capotero ante un buen animal.

Con la muleta, toreó con gusto y torería, dejando pasajes de calidad especialmente por el pitón izquierdo, donde consiguió algunos naturales de bella factura. Cerró su actuación por bernardinas, provocando la ovación del público.

El segundo correspondió a Miguel David Rayo, de la Escuela Taurina de Málaga. Su saludo capotero fue breve ante un animal que acusó cierta falta de fuerzas.

En banderillas destacó Iván Cachero, que colocó un buen par. Con la muleta, Rayo trató de ligar las tandas, aunque el novillo no siempre acompañó. El malagueño dejó detalles de buen novillero y mostró su ambición en un quite con la rodilla en tierra, rematado con un desplante torero. Su actuación fue premiada con una oreja

Pablo Torres saludo capotero por verónicas

A continuación, Pablo Torres, de la Escuela Taurina de Valencia, protagonizó uno de los momentos más destacados de la tarde. Recibió al animal con un bonito saludo capotero por verónicas, rematado con un ramillete de tres o cuatro lances de mucho gusto.

En el quite intervino Alonso, de la Escuela Taurina de Guadalajara, por chicuelinas y tafalleras, ejecutadas con notable limpieza.

Las banderillas fueron colocadas con garra y, ya con la muleta, Torres ofreció una faena en la que se mostró a gusto y toreando bien por ambos pitones. La labor fue reconocida con dos orejas

Luis Izaguirre, de la Escuela Taurina de Guadalajara, recibió a su oponente con un ramillete de verónicas profundas.

También estuvo bien en banderillas y, muleta en mano, dejó detalles importantes y de gusto, toreando con despaciosidad y encontrando sus mejores momentos por el pitón izquierdo. Su actuación fue premiada con una oreja.

El quinto correspondió a Pablo Sánchez, de la Escuela Taurina de Almería, que realizó un breve saludo capotero.

En banderillas volvió a intervenir Alonso, de la Escuela Taurina de Guadalajara, que cumplió con solvencia.

Con la muleta, Sánchez se mostró especialmente a gusto por el pitón derecho, disfrutando de su actuación y dejando una imagen de entrega. Silencio.

El broche a la tarde lo puso Izan Alonso, de la Escuela Taurina de Guadalajara. El joven protagonizó un quite por tafalleras al alimón con su compañero Alejandro Albaladejo, uno de los momentos de mayor sabor de la tarde.

Ambos compartieron también las banderillas, en una muestra del ambiente de compañerismo y formación que presidió el festejo.

Ya con la muleta, Alonso fue un auténtico deleite por ambos pitones. Se gustó, toreó con naturalidad y mostró una imagen muy torera, disfrutando de cada muletazo y conectando con el público. La actuación fue premiada con dos orejas.

La tarde dejó así una conclusión clara: la Escuela Taurina de Guadalajara tiene motivos para mirar con ilusión a su cantera. Sus alumnos fueron protagonistas de una clase práctica en la que el toreo joven encontró su espacio y en la que nombres como Pablo Torres, Luis Izaguirre e Izan Alonso dejaron argumentos para seguir creciendo.

Las gradas llenas de público joven.

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