Pinilla de Jadraque recupera su histórica tradición de pelota a mano
El municipio celebrará el domingo 30 de agosto una jornada para reivindicar el deporte más arraigado en su memoria colectiva, con un homenaje a veteranos jugadores, un partido disputado al modo tradicional de Pinilla y un encuentro con pelotaris de Soria, Leganés y Guadalajara. La iniciativa nace con vocación de continuidad y recupera una afición transmitida durante generaciones.
martes 25 de agosto de 2026, 13:36h
Hubo un tiempo en Pinilla de Jadraque en el que para jugar a pelota no hacía falta un frontón como se entiende hoy. Bastaban una pared, una pelota y una tarde libre. Fundamentalmente, era la de los domingos. Cuando el cura del pueblo tocaba la campana, nadie podía trabajar. Se exponían a una sanción. Entonces, llegaba el momento del juego pelota. Diferentes muros del pueblo sirvieron durante décadas para jugar y los más jóvenes llegaron a utilizar la parte posterior de la iglesia como frontis. El suelo era de tierra y la pelota formaba parte de la vida cotidiana de generaciones enteras.
El próximo domingo 30 de agosto, Pinilla de Jadraque quiere recuperar esa memoria. El Ayuntamiento ha organizado Pelota en Pinilla, una jornada que comenzará a las 18:30 horas y que nace para reivindicar uno de los deportes con mayor tradición en el municipio y para reconocer a quienes contribuyeron a mantenerlo vivo.
La iniciativa surgió después de que varios vecinos plantearan la posibilidad de recuperar la pelota dentro del domingo dedicado a las tradiciones populares, junto a las jotas y otras costumbres que forman parte de la identidad local. El alcalde de Pinilla, Laureano Magro, y el concejal de Deportes, Rubén de la Fuente, recogieron la propuesta, que ha ido tomando forma gracias a la implicación de José Luis Moreno y del Club de Pelota Guadalajara. “En Pinilla siempre se ha jugado a la pelota. La idea es recuperar esa tradición, reconocer a la gente del pueblo que ha jugado durante tantos años y conseguir que esto tenga continuidad”, explica Moreno.
Uno de los primeros momentos de la tarde será precisamente el homenaje a varios veteranos jugadores de Pinilla, que recibirán diplomas como reconocimiento a su aportación a esta tradición. La intención es que el homenaje tenga continuidad en futuras ediciones y permita ir reconociendo a otras personas vinculadas históricamente a la pelota en el municipio.
Cuando en Pinilla se decía “juego pelota”
Buena parte de aquella historia pervive gracias a la memoria de los propios vecinos. José Bravo, veterano jugador y conocedor de esta tradición local, recuerda una época en la que diferentes paredes del pueblo fueron sirviendo como improvisados frontones. Antes del espacio actual se jugó junto a las antiguas escuelas, mientras que los chavales aprovechaban la pared posterior de la iglesia para disputar sus partidos.
De hecho, el término utilizado popularmente tampoco era necesariamente frontón. “Aquí se llamaba juego pelota”, recuerda Bravo. La expresión encabeza un vocabulario local propio. Las paredes laterales eran conocidas en Pinilla como los “cuchillos”, términos que permanecen en la memoria de quienes aprendieron a jugar viendo hacerlo a sus mayores.
También las pelotas cuentan cómo era aquella sociedad rural. Se confeccionaban artesanalmente con los materiales que había disponibles. La lana servía para formar el interior, acompañada en ocasiones por algún trozo de goma, y después se recubrían con piel, generalmente de oveja, que los propios jugadores preparaban y cosían.
La explicación de que la pelota alcanzara semejante arraigo era sencilla. Durante décadas apenas existían otras alternativas deportivas o de ocio y el domingo era el gran día para jugar. “Aquí no había otra distracción”, recuerda José Bravo. Después de una semana de trabajo, el juego pelota se convertía en lugar de encuentro para jóvenes y mayores.
También acompañaba otros momentos de convivencia. Tras algunas hacenderas o trabajos comunitarios se organizaban partidos y, en ocasiones, los jugadores se apostaban el vino que después se compartía. José Bravo recuerda encuentros de tres contra tres, precisamente el formato tradicional que ahora se quiere recuperar.
Generaciones enteras alrededor de la pelota
La memoria oral permite reconstruir también algunos de los nombres que mantuvieron viva la afición durante décadas. En los recuerdos de José Bravo aparecen jugadores de distintas generaciones como Valeriano Magro, Tomás Lozano, Eugenio Esteban, Miguel Moreno, Fulgencio Bravo, Félix Bravo, Flores Bravo, Benito Bravo, José A. Esteban, Benito Esteban, Antonio Magro, Dámaso Alaló, Manolo Alaló, Raimundo Martínez, Luis Bravo, Vicente Moreno, Mariano García, Severo Esteban, entre muchos otros vecinos que formaron parte de la historia del juego pelota en Pinilla.
Cada generación aprendía de la anterior. Unos jugadores sobresalían por la fuerza, otros por su habilidad con una u otra mano y algunos por su capacidad para devolver pelotas que parecían perdidas. José Bravo recuerda, por ejemplo, los duelos entre Fulgencio Bravo y Valeriano Magro. El veterano se imponía inicialmente al jugador más joven hasta que Fulgencio, con apenas 16 o 17 años, comenzó a ganarle, sin que el orgullo de Valeriano le dejara vender barata ninguna de sus derrotas. Pequeñas historias que muestran cómo la afición se transmitía de mayores a jóvenes casi de manera natural.
Y la pelota no terminaba en los límites de Pinilla. Los jugadores se desplazaban a otros municipios y también recibían a pelotaris forasteros. En los recuerdos aparecen partidos con otros pelotaris de Torremocha de Jadraque, Pálmaces, Castilblanco, Medranda o Jadraque, encuentros que reunían a numerosos vecinos alrededor del terreno de juego.
No había grandes premios detrás. Se desplazaban, como recuerda José Bravo, “por jugar, por divertirse y por competir”. Ganar o perder frente a los vecinos de otro pueblo, comentar después el partido y compartir la tarde formaban parte de una práctica deportiva que era también una importante forma de convivencia.
Del tradicional “20 y la novia” a los pelotaris actuales
Ese espíritu volverá al frontón el domingo 30. Después de la comida popular y las jotas, la jornada comenzará a media tarde con la entrega de diplomas a los jugadores veteranos homenajeados.
A continuación, se disputará un partido siguiendo la manera tradicional de jugar en Pinilla, con tres jugadores contra tres, a 21 tantos, según la fórmula conocida como “20 y la novia”, saque a sobaquillo y participación de jugadores locales y forasteros.
La elección del formato tampoco es casual. José Bravo recuerda que el tres contra tres era precisamente la fórmula habitual en los partidos importantes, con un jugador situado atrás y otros dos adelantados junto a los cuchillos.
La tradición dará paso después a la pelota actual con un partido estelar de parejas a 22 tantos, en el que participarán pelotaris procedentes de Soria, del Club de Pelota Leganés y del Club de Pelota Guadalajara.
La jornada está organizada por el Ayuntamiento de Pinilla de Jadraque, con la colaboración del Club de Pelota Guadalajara, la Diputación Provincial de Guadalajara, la Federación de Pelota de Castilla-La Mancha, Bodegas Bralo y Finca Río Negro, según recoge el cartel de la iniciativa. La organización agradece de forma especial la implicación del diputado delegado de Deporte y Juventud Marco Campos y del Presidente de la Federación de Pelota Javier de Luz.
Pero el objetivo va más allá del partido del próximo domingo. La iniciativa nace como un primer paso para que la pelota vuelva a encontrar su sitio dentro de las tradiciones populares de Pinilla, continuar homenajeando en próximas ediciones a quienes la practicaron y valorar las mejoras que pueda necesitar el frontón para consolidar la cita en el futuro.
El 30 de agosto, por tanto, Pinilla de Jadraque no recuperará solamente un deporte. Recuperará aquel “juego pelota” de sus mayores, las tardes sobre tierra alrededor de una pared, los viajes para enfrentarse a los pueblos vecinos y una afición que fue pasando de generación en generación. Una parte de la memoria colectiva del municipio que ahora vuelve al frontón para intentar que los más jóvenes también puedan hacerla suya.