Guadalajara celebra el Corpus recordando los 800 años del tránsito de san Francisco y con los niños y niñas de comunión
La ciudad de Guadalajara ha celebrado este domingo, 14 de junio, la festividad del Corpus Christi, trasladada excepcionalmente por la visita del Papa, en una jornada de gran participación y marcada por el protagonismo del Año Jubilar Franciscano y un final pasado por lluvia fina, en la que ha estado presente la alcaldesa, Ana Guarinos, junto a la Corporación municipal.
domingo 14 de junio de 2026, 19:40h
Guadalajara ha celebrado en la mañana de hoy, domingo 14 de junio, la solemnidad del Corpus Christi, trasladada excepcionalmente a esta fecha con motivo de la reciente visita del Papa, en una jornada que ha vuelto a reunir a numerosos fieles en torno a una de las tradiciones más arraigadas del calendario litúrgico.
La festividad ha comenzado con la celebración de la eucaristía en el templo de San Francisco, oficiada por el vicario general de la Diócesis, Agustín Bugeda, para dar paso posteriormente a la procesión eucarística por las calles del centro de la ciudad, en un recorrido que ha discurrido por La Carrera, calle Mayor, Miguel Fluiters e Ingeniero Mariño hasta su llegada a la concatedral de Santa María.
Este año, la celebración ha tenido un marcado protagonismo franciscano con motivo del 800 aniversario del “tránsito” o Pascua de San Francisco de Asís, conmemorado con un Año Jubilar Franciscano. En este contexto, ha destacado especialmente la elaboración de una vistosa alfombra de serrín de colores dedicada al santo en la calle Mayor, así como la instalación de un altar por parte de la comunidad franciscana de Guadalajara en la calle Teniente Figueroa, que se ha convertido en uno de los puntos más simbólicos y concurridos del recorrido.
Como es tradición, la procesión ha contado con la participación de la Corporación municipal, cerrando el desfile tras el templete del Santísimo. Los miembros de la Corporación han desfilado precedidos por el estandarte municipal y los maceros, con la alcaldesa de Guadalajara, Ana Guarinos, en último lugar, portando el bastón de mando y acompañada por policías locales de gala, comitiva que cerraba la música de la banda del Cristo del Amor y de la Paz.
Por delante de la custodia han desfilado los dulzaineros, la Cruz procesional y la Cofradía de los Apóstoles, una de las más antiguas de la ciudad, cuyos integrantes, caracterizados con túnicas y atributos tradicionales, han vuelto a aportar el carácter más singular y reconocible de esta celebración, acompañados por numerosos niños y niñas de primera comunión que han participado esparciendo pétalos de flores a lo largo del recorrido.
Las calles han vuelto a engalanarse para la ocasión con cantueso y alfombras de serrín elaboradas por cofradías y colectivos, aunque este año se ha notado la ausencia de algunas de las más emblemáticas, como las del Nazareno y el Cristo del Amor, que no han estado presentes en el recorrido de este año.
Numerosos vecinos han acompañado la procesión a lo largo de todo el itinerario, desde balcones adornados y a pie de calle, manteniendo el ambiente festivo y de celebración propio de esta jornada.
El tramo final de la procesión ha estado marcado por una fina lluvia, que ha hecho acto de presencia en Ingeniero Mariño, haciendo aparición incluso de algunos paraguas en los últimos metros antes de la llegada a la concatedral de Santa María, donde finalmente se ha impartido la bendición con el Santísimo.
A pesar de este inesperado cierre pasado por agua, Guadalajara ha vuelto a vivir con solemnidad y participación una de sus celebraciones religiosas más significativas, este año enriquecida por el recuerdo y la huella de San Francisco de Asís.