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Seis orejas en la clase práctica que cerró ayer los festejos taurinos de Fuentenovilla
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Seis orejas en la clase práctica que cerró ayer los festejos taurinos de Fuentenovilla

lunes 22 de mayo de 2023, 18:35h
Los tres novilleros, dos de ellos de origen fuentenovillero, estuvieron valientes y voluntariosos, los tres se llevaron más de un revolcón, y la presidencia, que ostentó ayer Monserrat Rivas, alcaldesa de la villa alcarreña, reconoció sus ganas de ser torero con seis orejas.

Una clase práctica cerró en la tarde de ayer los festejos taurinos, y con ellos, las fiestas de Fuentenovilla, en la Plaza de Toros de San Isidro de la villa alcarreña. Perfectamente acondicionada para la ocasión, pintada y con gradas supletorias, se llenó de aficionados, a fin de ver el progreso de tres chavales, jóvenes novilleros, dos de ellos con raíces en la villa alcarreña.

Los tres novilleros se las vieron con otros tantos erales, de la ganadería “Toros de la Morera”, que pasta en la vecina localidad de Fuentelencina. El sol picaba cuando salía, pero el viento molestaba algo la lidia, si bien, al final de la tarde, se calmó. Presidió el festejo la alcaldesa de Fuentenovilla, Monserrat Rivas.

El mejor de los astados fue Sacaperras, que le correspondió en suerte a Alejandro García, joven novillero con orígenes tanto en Fuentenovilla como en El Pozo de Almoguera. El eral, justo de fuerzas, dio un par de sustos a la cuadrilla con el capote. Sin embargo, García supo centrarlo con la muleta. El chaval se fue contento de la plaza de San Isidro. “Me ha tocado el mejor novillo, y lo he podido disfrutar”, decía al finalizar el festejo, mostrando su agradecimiento a un público que estuvo caluroso “conmigo y con mis compañeros”. García se mostraba satisfecho con algunos de sus naturales. “He toreado como intento torear”, seguía. Con la espada… “a seguir entrenando”. Pese a su fallo en la suerte suprema, la presidenta le concedió, a petición del público, las dos orejas.

El segundo eral, de nombre Panadero fue complicado. Fue de más a menos. Le correspondió en suerte a Daniel Moset, novillero guadalajareño, que lo puso todo de su parte, pero que no estuvo fino a la hora de ligar los pases. Si destacó, sin embargo, en el tercio de banderillas, con un soberbio par al violín. “Me he visto con fallos, que estoy corrigiendo de la mano de la Escuela Taurina de Guadalajara”, decía con honestidad el chaval. La presidenta también reconoció su valor con las dos orejas.

Cerró Plaza Ángel Otero, novillero que al igual que Alejandro García, tiene raíces en Fuentenovilla. “He intentado, en la medida de lo posible, sacar lo mejor del novillo”, decía al final de su faena. Otero también se está formando en la Escuela Taurina de Guadalajara. Está aprendiendo y no ha matado casi becerros. Pese a todo, derrochó valor. Tampoco estuvo fino con la espada. “Me voy con la pena de no haberlo matado a la primera, y no haber podido expresar lo que siento que tengo dentro, en el alma y en el corazón como torero, que aún no he podido sacar en la plaza”, decía el chaval. Otero le dedicó la lidia a un familiar recién fallecido. “Da gusto torear en Fuentenovilla, ojalá haya muchos días más como este”, terminaba el joven novillero.

A continuación, hubo una bueyada para los niños, con el fin de fomentar la afición a los toros entre los más pequeños.

La clase práctica le ponía fin al fin de semana de festejos taurinos, en el que además, ha habido también tres sueltas de reses que han transcurrido sin nada que remarcar que no sea el valor y la brillantez de los lances protagonizados por los mozos de La Alcarria. La gran traca de fin de fiestas despedía, cuando ya la tarde se hacía noche, las fiestas de Fuentenovilla hasta el año 2024.
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