Foto : EDUARDO BONILLA
Miles de vecinos acompañaron a la Virgen de la Antigua en una multitudinaria procesión por las calles de la ciudad, cuya comitiva institucional cerraba por la alcaldesa de Guadalajara, Ana Guarinos, con el bastón de mando y flanqueada por los maceros de gran gala.
Redacción | Miércoles 09 de septiembre de 2026
Guadalajara volvió a vivir este martes una de las jornadas más emotivas y arraigadas de sus fiestas patronales con la multitudinaria procesión de la Virgen de la Antigua, que reunió a miles de vecinos y visitantes en las calles de la ciudad para acompañar a su patrona en su tradicional recorrido hasta el santuario.
La procesión, que este año adelantó una hora su salida habitual, partió desde la concatedral de Santa María con el repique de campanas y en un ambiente de profundo recogimiento y fervor popular. Desde los primeros momentos quedó patente la enorme participación ciudadana en una cita que forma parte de la identidad de Guadalajara y que, una vez más, congregó a generaciones enteras de alcarreños en torno a la Virgen de la Antigua.
La procesión recorrió algunas de las vías más emblemáticas del casco histórico de Guadalajara, partiendo desde la plaza de Santa María para continuar por la calle del Doctor Santiago Ramón y Cajal, plaza de Bejanque, calle de la Carrera, plaza de Santo Domingo, calle Mayor, plaza Mayor, calle del Doctor Mayoral y plaza Virgen de la Antigua, hasta llegar a su Santuario.
A lo largo de todo el itinerario, miles de personas acompañaron a la patrona o aguardaron su paso, incluso la grada portátil instalada en la Plaza del Jardinillo para los encierros se llenó de público en una de las manifestaciones de fe y tradición más multitudinarias y emotivas que vive la ciudad cada año, con la imagen reforzada de la gran pancarta en Bejanque y de mural de arte urbano en la Carrera, dedicado a la patrona.
El paso de la imagen de la patrona fue llevado a hombros por los cargadores de la Cofradía, este año con la incorporación de dos cuadrillas de jóvenes de 24 años, dentro del notable crecimiento de la hermandad, que ha crecido con cerca de 70 nuevos hermanos.
La Virgen de la Antigua estuvo acompañada por una extensa comitiva formada por representantes de asociaciones, grupos folclóricos, cofradías, autoridades religiosas y militares, representantes de la administración regional y provincial y cargo públicos, así como numerosos vecinos ataviados con el traje tradicional alcarreño, con muchos niños, incluso en sus primeros pasos.
El sonido de las dulzainas y tamboriles, la jota extremeña y las seguidillas de dedicadas a la Virgen y la música de bandas, pusieron el ritmo, mientras que el colorido llegaba con las ofrendas y los trajes de alcarreño que convirtieron el desfile procesional en una auténtica manifestación de fe, tradición y sentimiento popular. Una muestra viva del legado cultural que Guadalajara conserva generación tras generación y que cada año encuentra en esta procesión uno de sus momentos más significativos.
Tras el paso de la Virgen, cerraba la comitiva la alcaldesa de Guadalajara, Ana Guarinos, con el bastón de mando, acompañada por delante de los miembros de la Corporación municipal y flanqueada por los maceros de gran gala, símbolo de la representación institucional de la ciudad.
Durante todo el recorrido fueron constantes las muestras de cariño y devoción hacia la patrona que recibía una lluvia de pétalos en la calle Mayor. Familias completas, vecinos de todas las edades y visitantes siguieron el paso de la Virgen en una tarde en la que el calor no impidió que miles de personas quisieran acompañarla y rendirle homenaje.
La llegada de la Virgen de la Antigua a las inmediaciones de su santuario se produjo sobre las 21 horas, aunque mucho antes ya estaba la plaza repleta de feligreses que iban siguiendo el desarrollo de la procesión a través de una pantalla gigante iba retransmitiendo en directo.
Entre aplausos, vivas y muestras de emoción, los asistentes recibieron a la patrona que recibió en la plaza las ofrendas de productos de la tierra de los diferentes municipios y asociaciones, antes de que el obispo de Guadalajara, Julián Martorrel convocara al rezo junto a la patrona.
El baile de los zancos de la escuela de folclore de La Cotilla, los fuegos artificiales y la hoguera de la Antigua, pusieron el broche a una celebración que, un año más, reafirmó el profundo vínculo que une a Guadalajara con la Virgen de la Antigua. Con esta multitudinaria procesión, la ciudad volvió a demostrar que su historia, sus tradiciones y su devoción siguen caminando juntas, haciendo de la Virgen de la Antigua un símbolo de unión para todos los guadalajareños.
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