Lunes 20 de julio de 2026
Las "cabras bombero" no pueden esperar; los ganaderos piden abrir ventanas de acceso seguras para atender a sus rebaños en municipios como Prádena de Atienza.
Los pastores llevan dos días sin poder dar agua ni alimento a sus animales debido a las restricciones impuestas por el incendio de La Mierla. Reclaman accesos puntuales y coordinados con el operativo de extinción para evitar la pérdida de un patrimonio ganadero esencial para la prevención de incendios.
Mientras cientos de efectivos continúan combatiendo el incendio forestal de La Mierla, en la Sierra Norte de Guadalajara, otra emergencia se desarrolla lejos del frente de las llamas. Decenas de cabras y ovejas permanecen aisladas en explotaciones como las de Prádena de Atienza sin que sus propietarios puedan acceder para suministrarles agua y alimento.
Los ganaderos denuncian que llevan ya dos días sin poder entrar a sus fincas debido al cierre de los accesos. Aunque reconocen que la seguridad del operativo debe ser la prioridad absoluta, solicitan al Centro de Coordinación Operativa Integrada (CECOPI) que habilite ventanas de acceso controladas, siempre bajo la supervisión de los responsables del incendio y únicamente cuando las condiciones lo permitan.
La petición responde a una realidad que va mucho más allá del bienestar animal. Estos rebaños desempeñan un papel fundamental en la gestión del territorio. Conocidas popularmente como "cabras bombero", las cabras eliminan matorral, hierba seca y vegetación que actúa como combustible durante los incendios. Su labor diaria constituye una herramienta natural de prevención que ayuda a reducir la intensidad y velocidad de propagación del fuego.
Especialistas en gestión forestal llevan años defendiendo el pastoreo extensivo como una medida eficaz para disminuir el riesgo de grandes incendios. Allí donde pastan cabras y ovejas, el monte acumula menos biomasa y se crean discontinuidades en la vegetación que dificultan el avance de las llamas.
Por ello, la posible pérdida de estos animales tendría consecuencias que irían más allá del impacto económico para las familias ganaderas. También supondría debilitar uno de los sistemas más sostenibles y eficaces de prevención de incendios con los que cuenta el medio rural.
Los ganaderos insisten en que no piden poner en riesgo a nadie ni interferir en las labores de extinción. Su propuesta consiste en organizar accesos escalonados, acompañados por los servicios de emergencia y limitados al tiempo imprescindible para proporcionar agua y alimento a los animales. La colaboración entre los equipos de emergencia y el sector ganadero ya ha demostrado en otras situaciones que es posible compatibilizar la seguridad con la protección del ganado cuando las circunstancias lo permiten.
En plena emergencia, todas las vidas importan. Proteger a estos rebaños significa también proteger el futuro del monte y reconocer el trabajo silencioso que realizan durante todo el año. Cuando el incendio sea historia, serán de nuevo estas "cabras bombero" las que contribuirán a mantener limpio el monte y a reducir el riesgo de que una tragedia como la actual vuelva a repetirse.
Antonio de Miguel
Noticias relacionadas