Lunes 08 de junio de 2026
He leído el último artículo del señor Corral y, sinceramente, me ha servido para confirmar algo que muchos vecinos de Azuqueca ya saben: hay quien ha decidido hacer oposición desde el titular fácil y quien ha decidido gobernar desde el trabajo diario.
Lo primero que me llama la atención es el empeño del señor Corral en hablar de los demás y tan poco de sí mismo. Dedica páginas enteras a analizar al alcalde, pero apenas encontramos una propuesta concreta para mejorar Azuqueca. Quizá porque es más sencillo criticar el trabajo ajeno que explicar el propio.
También resulta curioso el esfuerzo literario del artículo. Cada uno tiene sus fortalezas. Yo prefiero invertir mi tiempo en reuniones, expedientes y proyectos para la ciudad. Otros parecen necesitar rodearse de asesores y colaboradores para construir un relato político que, por mucho adorno que tenga, sigue sin ofrecer una alternativa de gobierno para Azuqueca.
Pero vayamos a los hechos.
El señor Corral pretende dar lecciones de democracia cuando parece olvidar cómo funciona la propia democracia local. En España, cuando un alcalde dimite, fallece o pierde la confianza del Pleno, no se produce ningún vacío de poder ni ninguna anomalía democrática. La ley es clara: el Pleno elige un nuevo alcalde entre los concejales electos conforme a las reglas previstas en la legislación electoral. Así funciona nuestro sistema y así ha funcionado siempre. No hay conspiraciones, ni atajos, ni atajos ocultos: hay democracia y respeto a las instituciones.
Sorprende también escuchar determinadas lecciones de liderazgo político de alguien cuyo recorrido político ha estado marcado por importantes cambios internos dentro de su propia organización. La política es legítimamente competitiva y todos conocemos cómo se producen los relevos y las disputas en los partidos. Precisamente por eso, quizá convendría un poco más de prudencia antes de cuestionar la legitimidad o la trayectoria de los demás.
Hay otra cuestión que merece una reflexión. El señor Corral parece vivir instalado en una campaña electoral permanente. Sin embargo, Azuqueca necesita representantes que estén presentes en los espacios donde se defienden los intereses de los vecinos y que dediquen más tiempo a construir que a destruir.
Yo no voy a entrar en descalificaciones personales porque los vecinos esperan otra cosa de su alcalde. Pero tampoco voy a aceptar lecciones de quien parece haber confundido la política municipal con una columna de opinión semanal.
Mi obligación es seguir trabajando por Azuqueca de Henares. Resolver problemas. Buscar inversiones. Mejorar servicios públicos. Defender los intereses de nuestros vecinos. Esa responsabilidad ocupa demasiado tiempo como para dedicarme a fabricar enemigos imaginarios o alimentar polémicas estériles.
El señor Corral puede seguir escribiendo artículos. Está en su derecho. Yo seguiré haciendo aquello para lo que los vecinos me otorgaron su confianza: gobernar.
Y termino con una reflexión que resume perfectamente la diferencia entre dos maneras de entender la política.
Hay políticos que se levantan cada mañana para buscar un titular. Yo me levanto cada mañana para buscar soluciones. Esa es la diferencia.
Miguel Óscar Aparicio, Alcalde de Azuqueca de Henares
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