OPINIÓN

Page es una estafa

Martes 28 de abril de 2026
Hay palabras que, por su dureza, conviene usar con rigor. Y hay trayectorias políticas que, por su reiteración en el engaño, acaban encajando perfectamente en ellas. Emiliano García-Page ha convertido su forma de hacer política en una estafa permanente a los castellanomanchegos. Una estafa política basada en la apariencia, en el titular fácil y en la contradicción constante entre lo que dice y lo que hace.

Porque si algo define a Page no es solo el fraude. Es la estafa continuada. Los hechos son incontestables a lo largo de su carrera política.

Dice una cosa en Castilla-La Mancha y ejecuta la contraria en Madrid. Se presenta como crítico con Pedro Sánchez, pero lo respalda absolutamente en todo lo importante. En todo. Construye un personaje público que no se corresponde con su comportamiento político real.

Es el gran impostor de la política española: simula continuamente para parecer lo contrario de lo que realmente es. Y eso, cuando se repite de manera sistemática, deja de ser incoherencia para convertirse en estafa. Estafa política.

Una estafa a la confianza de los ciudadanos.

Lo hemos visto una y otra vez. Sus diputados en el Congreso —con Sergio Gutiérrez como figura clave— han votado alineados con Sánchez en cada decisión trascendental. Da igual lo que Page declare en entrevistas o mítines. A la hora de la verdad, cuando hay que votar, siempre ocurre lo mismo: apoyo cerrado a Sánchez. Siempre.

Esa es la verdadera cara de esta estafa política.

Pero no es algo reciente. Es un patrón que se repite desde hace años. En 2017 Page aseguró que dejaría la política si Susana Díaz no era secretaria general del PSOE. Dejaría la política si Sánchez ganaba. No cumplió. Fue un anuncio grandilocuente que terminó en nada. Un primer aviso de lo que vendría después.

En 2015 prometió que no gobernaría con Podemos. Lo dijo de forma tajante. Sin matices. Sin margen de interpretación. Pero tras las elecciones hizo exactamente lo contrario: pactó con ellos y les entregó la vicepresidencia del Gobierno regional. Donde dijo “no”, ejecutó un “sí”. Otra estafa política más. En el peor estilo sanchista.

También proclamó que antes rompería el PSOE que permitir que se rompiera España. Otra frase para titulares. Pero cuando han llegado decisiones clave —como la ley de amnistía o acuerdos que han tensionado el modelo territorial—, no ha roto nada. Ha obedecido. Ha respaldado. Ha votado en la misma dirección que Sánchez. El verdadero rostro de Page: el PSOE y Sánchez siempre por delante. España siempre por detrás.

Fraude en el discurso. Estafa en los hechos. Engaño y mentira en todo.

Porque esa es la diferencia fundamental: el fraude puede ser una promesa incumplida; la estafa, en cambio, implica reiteración, método, estrategia. Y Page ha perfeccionado esa estrategia durante años: decir lo que la gente quiere oír y hacer después lo que conviene a su partido. Y a su propia carrera política.

Mientras tanto, Castilla-La Mancha paga las consecuencias. Problemas estructurales sin resolver, presión sobre las familias, falta de ambición reformista… y un presidente más centrado en construir un personaje nacional que en ofrecer soluciones reales a los castellanomanchegos. Los peores índices de pobreza, las peores listas de espera sanitarias, las peores carreteras, los mayores impuestos…

Mucho titular. Mucha pose. Poca verdad.

Lo más preocupante es que esta estafa política no es puntual. Es estructural. Forma parte del modo de actuar de Page. Y eso erosiona la confianza en la política, en las instituciones y en la palabra dada. Porque cuando un dirigente convierte la contradicción en norma, la política deja de ser un ejercicio de responsabilidad para convertirse en un ejercicio de engaño.

Y eso es exactamente lo que está ocurriendo.

Emiliano García-Page no es solo un dirigente contradictorio. No es solo un político que incurre en fraude discursivo. Es algo más profundo y más grave: es el responsable de una estafa política sostenida en el tiempo. Es un modelo, un patrón, una forma de actuar y sobrevivir en la política. Todo a costa de los castellanomanchegos.

Y esa es la realidad que ya muchos ciudadanos han empezado a ver con claridad.

Carolina Agudo Alonso
Secretaria general y portavoz parlamentaria PP-CLM

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