Jueves 19 de marzo de 2026
Cada parque en Guadalajara ha de tener un objetivo y un mantenimiento diferente. El parque Cuatro Estaciones, que por cierto no es un parque, es un jardín, y siempre se llamó el Depósito de las Aguas, es un ejemplo claro del papel fundamental que tienen que jugar estos espacios verdes para potenciar la conservación de la biodiversidad de nuestra ciudad.
Este pequeño rincón tan singular de Guadalajara es una joya porque tiene un gran valor histórico, cultural, natural y social. Yo lo descubrí gracias a Juan José Calvo Sánchez, el alma de DALMA y un valiente defensor de nuestro patrimonio natural, que no tiene pelos en la lengua, dice las verdades del barquero y canta las cuarenta a quien haga falta con tal de proteger nuestros tesoros naturales. Todo comenzó hace años, en una visita a ese parque donde además de conocer a este amante, cuidador y divulgador de nuestra biodiversidad guadalajareña descubrí que el jardín junto con el solar de la antigua AVICU eran parte del territorio de una pareja de Autillos europeos (Otus scops). Desde que conocí este mágico sitio y su situación me di cuenta que debíamos empezar a elaborar proyectos donde la naturaleza tuviese cabida en la ciudad para ofrecer la oportunidad de dar a conocer y relacionarnos con dichos espacios, concienciándonos de la necesidad de protegerlos.
El autillo es el búho más pequeño y el más escurridizo. Es un animal nocturno, con grandes movimientos migratorios, pasan los inviernos en el África subsahariana y los veranos en Europa. Cada ejemplar de autillo puede llegar a cazar más de tres ratones cada noche, además de multitud de mosquitos, abejorros y muchos otros insectos. Durante uno de los años de seguimiento, hubo una cantidad mucho más numerosa de autillos en la zona referida. Esta especie ha visto reducida su población en España un 32,4 % entre 2006 y 2018, según el proyecto NOCTUA de SEO/BirdLife. De ahí la importancia que tiene mantener los territorios ocupados actualmente.
El jardín, -me contó Juanjo- “junto con la captación de agua, conducción, depósito y casa del guarda, forman parte del proyecto redactado en 1877 para la traída de aguas desde los manantiales de las Fuentes de Torija a la ciudad de Guadalajara. A pesar de su importancia histórica natural, al conservarse todavía algunos de los ejemplares de árboles plantados entonces y también social, ya que muchos han sido los ciudadanos que han mantenido relación con él porque vivían cerca, celebraban junto a la familia determinadas fiestas, e incluso algún colectivo, como el de los bomberos, hacían una fiesta el día de su patrón o patrona”.
A pesar de todo lo indicado – me contó Juanjo-, no solamente no se conocía su nuevo nombre, sino que el abandono al que está sometido es “total” (salvo el mínimo mantenimiento). Tres han sido las corporaciones con las que Juanjo ha intentado mantener un trabajo coordinado, “¡ha sido imposible!”,me dice con tristeza.
El 29-04-2022 se aprobó por unanimidad del Pleno Municipal, del que yo mismo formaba parte como portavoz del Grupo VOX, una Declaración Institucional que reconocía los valores referidos anteriormente y se establecían las medidas necesarias para potenciar su biodiversidad, sirviendo de ejemplo para otras zonas verdes de la ciudad, y también se establecían visitas guiadas y se ponía a disposición de instituciones, de centros educativos y muy especialmente del estamento universitario como lugar donde impartir clases prácticas, y como un espacio donde poder desarrollar actividades de investigación, que redundasen en beneficio de los fines divulgativos y de conservación de nuestro patrimonio natural, cultural y patrimonial.
El 30-04-2024 se solicitó desde la asociación de Juanjo la Declaración de Bien de Interés Cultural a la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. El 15-01-2025 remitieron un nuevo escrito a la Viceconsejera de Cultura y Deportes, ya que no tenían ninguna noticia del primero. A día de hoy me dice Juanjo que tampoco han obtenido respuesta de ella y avanza la construcción de cerca de 450 viviendas que se levantarán en el solar de la antigua fábrica de Avicu, contiguo al jardín; a pesar que desde el grupo AIKE, único grupo que votó en contra en el Pleno, y que asegura que los accesos a la parcela no cumplen con el POM y que en el proyecto se ignora el emblemático parque de las Cuatro Estaciones.
Este Pleno del Ayuntamiento de Guadalajara dio luz verde al proyecto de la urbanizadora High Innovation Green SL (Hercesa) a pesar de que supondrá problemas de movilidad en la zona; y sin escuchar lo que tenía que decir del asunto uno de los mayores conocedores de la zona y de este parque como es Juan José y su asociación; supeditando todo a los intereses comerciales del agente urbanizador, en contra de los intereses de los guadalajareños y dejando a un lado el jardín más emblemático de la ciudad junto con la Concordia, un jardín del siglo XIX que poco o nada les interesa, ya que conociendo la importancia de la zona para los autillos, -porque así lo hizo saber Juanjo-, lo primero que hicieron, durante el inicio del proyecto urbanizador ha sido destruir los mejores hábitats y en uno estaba el árbol donde criaban, sin obtener de nadie ninguna alternativa.
Yo no voy a cerrar este asunto del Jardín del Depósito de las Aguas y voy a estar muy pendiente de lo que allí se hace; se lo debo a Juan José por su dedicación altruista, por su delicadeza, por su paciencia y solvencia con nuestros tesoros naturales. Estas personas, como Juanjo, que han estado su vida entera defendiendo y protegiendo como activistas y divulgadores nuestra naturaleza juegan un papel crucial en la salvaguarda de la biodiversidad. Son guardianes de la vida y el futuro. Han arriesgando en muchas ocasiones su salud y se han enfrentado a peligros y a ser etiquetados y estigmatizados debido a su labor.
Juanjo es un ejemplo y un nexo directo entre la sociedad guadalajareña y la naturaleza; es de ese tipo de personas que promueven un modelo de vida en armonía con el entorno, demostrando que cuidar la naturaleza es equivalente a cuidar a las personas. Guadalajara debería reconocer su labor y su ayuda a fomentar una cultura de respeto ambiental, educando sobre la importancia de conservar nuestro entorno para garantizar nuestra propia salud y bienestar. Admirar y proteger a quienes cuidan la naturaleza es un reconocimiento a su labor de amor y dedicación para preservar nuestra querida Guadalajara.
Antonio de Miguel
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