El Museo Francisco Sobrino ha dado la bienvenida a la exposición “París n’est pas Moscou”, una iniciativa que busca profundizar en la conexión entre el pensamiento arquitectónico de Le Corbusier y los proyectos que este desarrolló para la Unión Soviética durante las décadas de 1920 y 1930. La muestra incluye una variedad de elementos como planos, bocetos, fotografías y maquetas, que permiten a los visitantes adentrarse en el proceso creativo del arquitecto y su visión sobre la ciudad moderna.
La inauguración del evento contó con la presencia del concejal de Cultura del Ayuntamiento de Guadalajara, Javier Toquero, así como del comisario de la exposición, Pedro Ponce, y otros invitados destacados, incluyendo a Celia Sobrino, hija del artista Francisco Sobrino, y miembros de la Asociación Amigos del Museo.
Durante su discurso, Javier Toquero enfatizó que la exposición ofrece una oportunidad única para explorar “su visión innovadora, sus ciudades y sus ideas sobre el espacio, la luz y la vida urbana”. Además, resaltó que esta muestra representa una excepcional ocasión para que tanto vecinos como visitantes comprendan cómo el legado de Le Corbusier sigue influyendo en la arquitectura contemporánea.
Toquero también subrayó el compromiso del Ayuntamiento con el fomento de actividades culturales en la ciudad. “Desde la concejalía de Cultura apoyamos iniciativas como ésta, que acercan el arte y la creatividad a nuestros ciudadanos mientras enriquecen nuestra oferta cultural”, afirmó.
El comisario Pedro Ponce, arquitecto y profesor en la Universidad Politécnica de Valencia, explicó que esta exposición se originó en 2015 como parte de un congreso internacional dedicado a Le Corbusier, coincidiendo con el cincuentenario de su fallecimiento. Según Ponce, el objetivo fue reunir investigaciones sobre los proyectos soviéticos del arquitecto, tales como el edificio del Centro Soyuz en Moscú y el ambicioso proyecto del Palacio de los Soviets.
El título de la muestra proviene de un texto escrito por Le Corbusier donde destaca las diferencias entre las realidades sociales y urbanas de París y Moscú. “La exposición intenta recrear esa dualidad: Moscú como destino de su obra y París como lugar donde se forjó su pensamiento”, añadió Ponce.
El recorrido expositivo se divide en dos áreas principales. En una sección se presenta el contexto de los viajes realizados por Le Corbusier a Moscú, mostrando bocetos y fotografías tomadas durante sus estancias. En otra parte se recrea el ambiente laboral del atelier parisino del arquitecto, exhibiendo planos originales y materiales utilizados en sus proyectos.
Un aspecto destacado de esta muestra es su carácter interactivo. Varias mesas permiten a los visitantes consultar planos a tamaño original, observar detalles del dibujo arquitectónico e incluso calcar o fotografiar documentos. Este enfoque busca acercar al público al proceso creativo que caracterizó al célebre arquitecto.
A través de esta exposición, el Museo Francisco Sobrino refuerza su programación orientada al arte y al pensamiento contemporáneo, consolidándose como un referente cultural en Guadalajara.