La alcaldesa de Guadalajara, Ana Guarinos, ha dado a conocer el programa conmemorativo del Centenario de la Presencia Adoratriz en la ciudad, un evento que ella misma ha calificado como “especial e importante para Guadalajara”. Este homenaje celebra cien años de dedicación en misión, educación y servicio por parte de las Hermanas Adoratrices. En la presentación, también estuvieron presentes la Hermana Julia Vindel, representante de la comunidad, y Elena Pérez, directora del Colegio Niña María–Adoratrices.
Guarinos recordó que la llegada de esta congregación a Guadalajara se remonta a 1926, cuando las primeras hermanas se establecieron en una finca construida por la Duquesa de Sevillano. Este espacio se transformó rápidamente en un centro de acogida, oración y formación. La alcaldesa destacó que “la labor de las Adoratrices —discreta, constante y profundamente humana— ha acompañado a varias generaciones”, contribuyendo al desarrollo espiritual, educativo y social de la ciudad. Asimismo, agradeció “un siglo de entrega, educación y acompañamiento” y subrayó el lema elegido para esta celebración: “100 años por amor”, que refleja la esencia de la congregación.
Durante su intervención, Guarinos enfatizó el valor del patrimonio arquitectónico custodiado por las Adoratrices, diseñado por Ricardo Velázquez Bosco. Consideró que estos edificios son “uno de los lugares más bellos y singulares de Guadalajara”, destacando el panteón, la iglesia y el colegio como estructuras “espectaculares y únicas” tanto por su belleza como por su función educativa.