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La dignidad de los funcionarios interinos de administración local frente a una política que mira hacia otro lado
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La dignidad de los funcionarios interinos de administración local frente a una política que mira hacia otro lado

miércoles 29 de julio de 2026, 18:08h
Algo está fallando de manera profunda en la arquitectura institucional de nuestro país cuando la política deja de proteger valores tan fundamentales como la estabilidad laboral, la dignidad profesional y el derecho a un horizonte vital seguro de quienes sostienen, día a día, el funcionamiento legal y económico de la Administración Local. La precariedad no es una abstracción teórica ni una simple variable presupuestaria; tiene nombres de personas, rostros concretos y consecuencias devastadoras en forma de ansiedad, incertidumbre y vulnerabilidad para miles de familias.

En el ámbito de la Administración Local, y muy especialmente en los pequeños y medianos municipios que vertebran la España rural, la figura de los Secretarios, Interventores y Tesoreros interinos constituye una piedra angular indispensable. Resulta una paradoja tan sangrante como inaceptable que quienes tenemos atribuida la responsabilidad constitucional y legal de velar por la fe pública, el asesoramiento legal preceptivo y el control interno de los recursos públicos nos encontremos sumidos en un estado de provisionalidad indefinida y fraude en la contratación temporal prolongado durante años, e incluso décadas.

Un papel estructural acreditado en el corazón del mundo rural

No se puede calificar de “accidental” o “coyuntural” aquello que resulta técnicamente imprescindible para que un consistorio abra sus puertas cada mañana. Sin la firma y el dictamen técnico de un Secretario-Interventor, un ayuntamiento queda paralizado: no se pueden celebrar plenos municipales, ni licitar obras de infraestructuras básicas, ni aprobar los presupuestos locales, ni otorgar licencias urbanísticas, ni abonar las nóminas de los empleados públicos o las certificaciones a los proveedores locales. Mantener a profesionales de la Habilitación Nacional en régimen interino de forma continuada cubriendo vacantes estructurales vulnera la lógica jurídica más elemental y el propio sentido común.

Si la necesidad que satisface el empleado público es permanente y estructural, la respuesta de la Administración no puede seguir siendo precaria y contingente. La continuidad de los servicios esenciales en el mundo rural descansa sobre hombros interinos.

Nuestra labor va mucho más allá de la mera burocracia administrativa. Es una presencia técnica a pie de campo que da respuesta a las complejidades específicas de la vida rural. Cuando los incendios forestales asolan nuestros montes y amenazan los cascos urbanos de nuestros municipios, el trabajo de emergencias no concluye con la extinción de las llamas. Es en las dependencias municipales donde los secretarios e interventores interinos asumimos la tramitación maratoniana de miles de expedientes de emergencia, la evaluación técnica y contable de los daños, la justificación de subvenciones catastróficas y la articulación urgente de contratos para restablecer los servicios públicos básicos en tiempo récord.

Servicio público ante el reto social, territorial y agrario

Asimismo, en el día a día de nuestros pueblos, afrontamos la gestión de expedientes urbanísticos complejos y la protección del suelo no urbanizable frente a infracciones. A ello se suma la asistencia y articulación administrativa prestada a colectivos vulnerables y esenciales en el ámbito rural, como son los trabajadores temporeros e inmigrantes que sustentan las campañas agrícolas. Garantizar sus derechos, su padrón municipal, sus licencias y la intermediación en servicios sociales requiere un compromiso humano e institucional que ejercemos diariamente con absoluta dedicación.

En cientos de municipios de la España rural, el Secretario-Interventor interino es la única figura con capacitación técnica superior. Su permanencia garantizada es el único dique de contención frente a la inseguridad jurídica, la indefensión de los vecinos y el abandono administrativo.

La inacción política frente al mandato del Derecho Europeo

Frente a este compromiso técnico ineludible, asistimos con estupefacción a una clase política que opta sistemáticamente por mirar hacia otro lado. Se exige rigor inflexible, responsabilidad civil, penal y contable al funcionario interino, mientras las distintas Administraciones dilatan, bloquean o desnaturalizan las soluciones de estabilidad que exige el marco normativo y la contundente jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). La política parece volcar mayores energías en garantizar su propia permanencia o en cálculos electorales que en resolver el abuso en la temporalidad que afecta a miles de servidores públicos.

España no puede ignorar que la pertenencia a la Unión Europea exige el cumplimiento estricto de sus directivas y de las sentencias relativas a la sanción del abuso en la contratación temporal. No estamos reclamando privilegios ni exenciones injustificadas: exigimos el reconocimiento pleno de la capacidad y el mérito ampliamente demostrados en el ejercicio diario del puesto durante años, así como una solución justa, proporcional y disuasoria que ponga fin a una precariedad que erosiona el propio Estado de Derecho.

Gobernar no consiste en postergar decisiones incómodas ni en utilizar la temporalidad como un instrumento de ajuste o comodidad institucional. Una sociedad madura y avanzada no puede proclamar la lucha contra la despoblación ni la defensa del medio rural mientras mantiene en la precariedad a quienes garantizan la pervivencia legal y económica de sus ayuntamientos. La dignidad humana y la seguridad jurídica no admiten más demoras ni excusas.

Desde la Asociación Nacional de Secretarios, Interventores y Tesoreros Interinos (ANSITI) hacemos un llamamiento firme a las instituciones y a los representantes políticos: es hora de actuar con valentía, de acatar el mandato europeo y de restituir la dignidad a quienes, con rigor y entrega insustituible, sostenemos la vida de nuestros pueblos.

Lorenzo Campillo Ferrer
Presidente de la Asociación Nacional de Secretarios, Interventores y Tesoreros Interinos (ANSITI)







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