Azuqueca merece un capitán, no un Gobierno que hace aguas
jueves 16 de abril de 2026, 19:14h
Buenos días. O por decir algo, porque en Azuqueca lo único bueno es la vuelta del sol tras tanta lluvia.
Y hablando de agua, vamos a hablar de lo sucedido estos días por la rotura de la tubería y la falta de suministro. Porque no ha sido solo una avería. Qué va. Ha sido una clase magistral… pero de lo que no se debe hacer.
Lo del agua, además de una avería en Azuqueca, ha sido el retrato fiel de una gestión en descomposición. Mientras los azudenses buscaban una gota en el grifo, el equipo de gobierno optó por su estrategia favorita: se escondía en el búnker del silencio. Aquí no se informaba de nada. Eso sí, gracias a los pueblos de alrededor, algo nos íbamos enterando, porque aquí, en la segunda ciudad de la provincia, la autoridad está “desaparecida en combate”.
Que tenga que venir la Diputación a rescatar a Miguel Óscar Aparicio para repartir garrafas es la prueba de que este Ayuntamiento no sabe gestionar ni un charco.
Y sobre el alcalde… bueno, lo suyo ya no es ausencia: es escapismo profesional. Está, pero como si no estuviera. Nunca ha sido tan fácil no dar explicaciones: basta con no aparecer.
Jamás en la historia democrática de nuestra ciudad se habían suspendido tantos plenos ni se había ninguneado de tal forma el calendario institucional. Aparicio ha convertido el bastón de mando en un bonito complemento decorativo. No es solo que no esté cuando hay una avería; es que no están ni sus tres tenientes de alcalde ni el resto de sus concejales. Eso sí, coherencia hay: si el problema es de agua, el Gobierno hace aguas. Por todos lados.
Esa falta de liderazgo es la que emponzoña todo lo demás: una desidia que ya es marca de la casa y que trata a los ciudadanos como súbditos que no merecen ni una explicación. Este Gobierno, con dos alcaldes, dos pactos y en minoría —aunque es verdad que, a veces, es mejor aquello de “agua que no has de beber, déjala correr”—, evidencia una situación insostenible.
Tenemos la sensación de que nadie va al volante; de que hay una especie de experimento político que confirma aquello de que lo importante no es sumar, sino saber gobernar.
Azuqueca hoy no tiene un Gobierno; tiene un gobierno transitorio que va poniendo parches mientras el barco se hunde: parche aquí, parche allá… y a ver si no se nota mucho. Se sientan en el sillón personas incapaces de cumplir con el “manual del buen gestor” más básico. Estamos sin presupuestos, con las escuelas infantiles en el limbo y sin limpieza. No es que no quieran, es que no saben. Es la incompetencia elevada a categoría de gestión política, una mezcla de pereza y soberbia que nos está saliendo carísima a todos. Hacen aguas por todos lados.
Y claro, luego pasa lo que pasa. Lo ocurrido en estas horas es una negligencia política de manual. Dejar a miles de familias sin información mientras sufren el corte de un suministro básico es un desprecio absoluto. Porque aquí lo difícil no era arreglar la avería, era explicar lo que estaba pasando a los azudenses. Y eso, visto lo visto, sigue siendo misión imposible. Son un barco a la deriva. La improvisación y el silencio de Aparicio son el último refugio de quienes no tienen nada que ofrecer. Ese silencio solo es comparable al que encuentras en mitad del mar.
Azuqueca necesita despertar de esta pesadilla de desgobierno y exigir que, de una vez, alguien se ponga al frente, porque, para no hacer nada, ya tenemos las plaquitas que colocan cada cierto tiempo para autocomplacerse y conseguir la foto. Eso sí, para la foto siempre hay tiempo. Para la gestión… ni agua.
Lo que Azuqueca necesita de verdad es un Gobierno que se ponga las pilas de una vez y mande al rincón de la historia a los mismos que llevan apoltronados cuarenta años. Se necesitan personas que cojan la manguera para apagar el fuego, que sepan comandar un barco con liderazgo y determinación y que entiendan que Azuqueca no es un charco, sino un océano: el más grande de Guadalajara y el motor de todo el Corredor del Henares.
Hay asumir que Azuqueca necesita algo más que parches y excusas. Necesita un Gobierno que, como mínimo esté. Posiblemente, eso sea lo que mejor le vendría a Azuqueca: el cambio en 2027. Nosotros, al menos, nos ofrecemos para ello: para dar la cara, gestionar, gobernar y llevar Azuqueca a donde merece.
“Sí, del agua mansa líbreme Dios, que de la brava me libraré yo”.
Mane Corral, portavoz PP Azuqueca